Breve mirada histórica al Canto de la Sibila hasta las Cantigas

Esta tarde el grupo Resonet interpretará el Canto de la Sibila entre otras composiciones, en el Aula Magna Tirso de Molina, dentro del FOMS 2019. Con tal motivo hemos elaborado este reportaje como bosquejo rápido de introducción histórico-divulgativa al Canto de la Sibila, remitiendo a las personas interesadas a la bibliografía consultada al efecto.

De San Agustín a Alfonso X el Sabio

Las Sibilas fueron vírgenes videntes oraculares de la Antigüedad pagana y una de ellas, que suele ser la sibila Eritrea, pasó a ser casi reverenciada en la Cristiandad hasta que el Concilio de Trento (1545-1563) prohibió la inclusión en la liturgia de su oráculo sibilino anunciador de la Parusía de Cristo, aunque el llamado Canto de la Sibila siguió representándose dentro y fuera de las iglesias, hasta el punto de que el Canto de la Sibila -que se dramatiza en la noche del 24 de diciembre durante la “misa del gallo”s en las iglesias mallorquinas- fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, y el que se desarrollaba en la catedral de Toledo se suprimió a finales del s. XVIII o inicios del s. XIX.

Al parecer fue Eusebio de Cesarea (ca. 260-ca.339) el primer cristiano del que se tiene constancia de haber dejado al completo por escrito, en griego, la profecía de la Sibila sobre la venida de Cristo en la Oratio Constantini ad Sanctorum Coetum. Seguidamente san Agustín de Hipona (354-430) la traduce y adapta al latín su versión en el libro 18, capítulo 23, de su obra magna De civitate Dei. El primer verso latino agustino dice: “Iudicii signum, tellus sudore madescet”, de ahí que fuese conocida su adaptación latina como “Iudicii signum” puesto que resume el conjunto oracular de los signos o señales que precederán el Fin del Mundo y el advenimiento justiciero de Cristo (Parusía).

Posteriormente Quodvultdeus, el obispo de Cartago (431-439), amigo de San Agustín, es el autor del llamado “Sermo de symbolo” en el que hay una sección (capítulos 11-18) en el que recurre a profetas veterotestamentarios para argumentar que Cristo, como Mesías, había sido ya vaticinado en el Antiguo Testamento, a los que añade el testimonio de cuatro personajes neotestamentarioa, además de los paganos Virgilio y Nabucodonosor. Y para finalizar, Quodvultdeus incorpora los hexámetros agustinos de la Sibila. Además, tres siglos después estos hexámetros agustinos se incluyen en un sermón erróneamente atribuido a Beda el Venerable (672-735), llamado Sibyllinorum verborum interpretatio.

Paralelamente hay otra serie de textos medievales cristianos en los que se vaticinan los signos o señales –quince mayormente y conocidos como Iudicii signum– que precederían al Fin del Mundo, tema escatológico común a la profecía de la Sibila Eritrea, y que recogería, por ejemplo, Gonzalo de Berceo en San Millán de la Cogolla con su obra “De los signos que aparecerán antes del Juicio”. Además la Sibila aparece incluida en el tercer verso del poema latino Dies Irae  – que se ha usado como secuencia en la Misa de Réquiem (misa de difuntos) del rito romano hasta 1970-, cuya composición se atribuye, entre otros posibles autores, al franciscano Tomás de Celano (1200-1260) para el oficio del 2 de noviembre, día de Todos los Fieles Difuntos que traducido viene a ser algo así:

“Día de ira, día de lamentos,
Cuando el mundo se reduzca a cenizas,
Como David testimonió, y la Sibila”

El hecho de que la profecía de la Sibila se asociara al último domingo de Adviento y a la fiesta de Navidad ha motivado que se estime que el resurgimiento del interés por ella a partir del siglo X tenga que ver con el topos-tema de la “Espera Escatológica” y no con los “terrores del año mil”. Tal resurgimiento se constata al ser agregada la notación musical a los versos sibilinos, siendo el más antiguo conocido el de Saint-Martial de Limoges que suele datarse a finales del s. IX-comienzos del s. X. Y en el territorio hispánico los manuscritos más antiguos que incluyen los versos sibilinos del “Iudicii signum” son del monasterio benedictino de Santa María de Ripio, ambos del siglo X, con el añadido de la notación musical en uno de ellos hacia el siglo XI.

Pero el manuscrito que nos interesa destacar es el de un Homiliaium copiado por Florentius para monjes de Valeránica (Burgos), custodiado actualmente en Córdoba y en el que se encuentra el Canto de la Sibila que, equivocadamente, asignó a San Baudelio de Berlanga (Soria) la prestigiosa musicóloga Maricarmen Gómez -quizás la mayor “autoridad académica” española en el Canto de la Sibila-, localización geográfica que ha sido repetida por otros investigadores que la tomado como referente.

El pasado 6 de septiembre Maricarmen Gómez Muntané nos aclaraba por email este equívoco así: El error es humano y una antigua referencia mal interpretada me indujo a confundir San Baudelio de Berlanga con el monasterio burgalés de San Pedro y Sto. Tomás de Valeránica”.

Poco antes de recibir este email consultamos por nuestra parte el ensayo de José Julio Martín Barba titulado “El texto del Canto de la Sibila en el Smaragdo de Córdoba de Florencio de Valeránica de Florencio de Valeránica”, del que recogemos lo siguiente:

La importancia de este Canto de la Sibila, la valora Martín Barba en estos términos:

“Está fuera de toda duda que el Smaragdo de Córdoba representa la plenitud del arte caligráfico de su copista, Florencio de Valeránica, y que, por tanto, se trata de un códice excelente. Si a esto añadimos que contiene el Canto de la Sibila o Iudicii signum con música, lo hace más excepcional. Y si además agregamos el dato de que es el manuscrito de origen hispánico más antiguo de entre los que musicalizan dicho canto, podemos afirmar ya que es único y sin parangón”.

Respecto a la notación musical aquitana adiastemática o de “campo aperto”, del manuscrito burgalés-cordobés, Solange Corbin considera que la notación fue añadida en por un monje benedictino francés en la segunda mitad del siglo XI. Posiblemente de esa misma época es la incorporación de la notación musical aquitana en un manuscrito de la catedral de Sigüenza que recoge el Canto de la Sibila.

Estudiosos hay que no saben si la dramatización individual del Canto de la Sibila fue anterior o posterior al desfile de profetas, que cierra la presencia de la Sibila, en el drama litúrgico conocido como Ordo Prophetarum derivado del ya citado “Sermo de symbolo”. Sepet, Young y Aebischer consideran que el Canto de la Sibila se desgajó del Ordo Prophetarum, sobre todo al ser representado en lenguas romances (occitano, catalán, gallego-portugués, castellano…) desde, aproximadamente, finales del siglo XIII.

La dramatización del “Sermo de symbolo” queda testimoniada en la General Historia de Alfonso X: “…pora provar la incarnatión de nuestro señor Iesu Cristo aduzen en las lecciones de la noche de Navidad sus pruevas de autoctoridades, tan bien de gentiles tomadas del arávigo e otrossí de judíos, como de los cristianos”.

Es más, Alfonso X (o sus colaboradores, que “monta tanto, tanto monta…”) culminaron la primera colección de las Cantigas de Santa María con una adaptación en gallego-portugués de los sibilinos “Iudicci signum” en la cantiga conocida como “De cómo Santa María rogue por nos a segu fillo en odia do juicio”.

El texto del Canto de la Sibila de Valeránica-Córdoba

La traducción es de José Julio Martín Barba

La señal del Juicio: la Tierra se empapará de sudor,
el rey vendrá del cielo en la carne
para juzgar el orbe en los siglos futuros.
Entonces el incrédulo y el fiel reconocerán a Dios,
excelso con los santos, en el mismo final de los tiempos.
Ante Él acudirán las almas con su carne para ser juzgadas.
cuando el orbe esté cubierto de espesos abrojos.
Los hombres abandonarán los ídolos y toda riqueza,
el fuego abrasará la tierra, el mar y el cielo.
Y buscando, abrirá las puertas del tenebroso infierno,
a todos los cuerpos de los santos la luz liberadora.
Serán entregados los culpables, y el fuego eterno abrasará
descubriendo los actos ocultos, entonces cada uno confesará
sus culpas y Dios abrirá los corazones a la luz,
y entonces todos tendrán llanto y rechinar de dientes.
El sol se oscurecerá y cesará la armonía de las esferas;
el cielo se agitará y el esplendor de la luna morirá.
Los collados se hundirán y los valles se elevarán,
Nada habrá en las cosas humanas de sublime o elevado.
Ya se igualan los montes con los campos y el cielo con el mar
todo cesará, la tierra resquebrajada, perecerá.
El fuego secará igualmente fuentes y ríos,
entonces la trompeta emitirá un sonido triste desde lo alto
al orbe, lamentando el mísero crimen y sus varias fatigas.
La tierra, entreabriéndose, descubrirá el caos de los infiernos.
Y los reyes a una comparecerán ante la presencia del Señor.
Del cielo descenderá un torrente de fuego y azufre.

Bibliografía consultada

BERNABÉ, Estefanía: “El canto de la sibila en su contexto medieval: una aproximación”, en “Roda da Fortuna. Revista Eletrônica sobre Antiguidade e Medievo”, 2012, Volumen 1, Número 2, pp. 193-206.

BUISEL DE SEQUEIROS, María Delia: “Los cánticos de la Sibila en España. Alfonso el Sabio: Cantiga de Santa María 422”, Ponencia presentada en las XIII Jornadas de Estudios Clásicos “Grecia y Roma en España.” Instituto de Estudios Grecolatinos “Prof. F. Novoa”, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2005. Consultada 16-sept-2019 [<http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/ponencias/los-canticos-de-la-sibila.pdf>.

COLETTE, Marie-Noël : Le chant de la Sibylle, composition, transmissionet interprétation », en Monique Bouquet et Françoise Morzadec (dir.), “La Sibylle, parole et représentation, Actes du colloque de Rennes d’octobre 2001 », Presses universitaires de Rennes, 2004, p. 165-176.

CORBIN, Solang : (1952): “Le Cantus Sibyllae: origine et premiers textes”, Revue de Musicologie, 34 (101/102), pp. 1-10.

GÓMEZ, Maricarmen:  El Canto de la Sibila. León y Castilla, Alpuerto, Madrid, 1996 . Capítulo “Introducción”. Edición a cargo de Maricarmen Gómez Muntané.

GÓMEZ, Maricarmen: “Del Iudicci signum al Canto de la Sibila : primeros testimonios”, Hispania vetus. Manuscritos litúrgico-musicales: De los orígenes visigóticos a la transición francorromana (siglos IX-XII), ed. Nerea, Toledo, 2007, pp. 159-174.

MARTÍN BARBA, José Julio: “El texto del Canto de la Sibila en el Smaragdo de Córdoba de Florencio de Valeránica de Florencio de Valeránica”,  en Nasara, extranjeros en su tierra. Estudios sobre cultura mozárabe y catálogo de la Exposición, Cabildo Catedral de Córdoba, 2018, pp. 135-155.

PÉREZ PRIEGO, Miguel Ángel: “La tradición representacional de la Sibila y la Farsa del juego de cañas, de Diego Sánchez”; en Criticon, nº 66-67, 1996, pp. 5-15.

Autor de este artículo: Ángel Almazán de Gracia